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Sunday, 18 September 2011

6. Have you ever seen the rain?

Los días pasaron y Tom y yo nos hacíamos cada vez mas unidos. Yo volvía del colegio, dejaba mis cosas en casa y corría a la suya. Merendábamos, nos contábamos todo sobre nuestro día y luego, regresábamos a mi hogar y nos sentábamos a componer música en mi habitación. Era ya rutina. La excepción eran los días soleados. Merendábamos bajo el árbol de mi jardín, corríamos, nos divertíamos. Luego subíamos al tejado a dedicarnos a la música. No hacíamos eso por trabajo, de hecho, nadie jamás había escuchado lo que escribíamos. Simplemente, al finalizar cada tarde, habíamos hablado de tantas cosas que podríamos escribir un libro en una semana. Sin saberlo teníamos tanto guardado. Nos sentíamos muy cómodos contándonos los secretos el uno al otro.
Mi inglés mejoraba, mis notas en el colegio también, y me sentía mejor que nunca. El apocalipsis había sido el comienzo de una vida nueva, y mejor.
Tom y los chicos me llenaban de vida. Me dieron todo lo que por tanto tiempo me hizo falta. Y estaba tan agradecida.
Mis padres estaban felices también. Me notaban tan llena de vida, con tantas ganas de vivir y sonreir. No les molestaba que pasara mis días con ellos, y cuando no estaba con Tom, me preguntaban el por qué.
Un sábado a la mañana, luego de volver de una larga caminata por el vecindario, Tom salió a hacer algunas compras y Dougie se quedó conmigo, conversando en el jardín.
Mis miedos y verguenzas ya no existían, me sentía completamente abierta a ellos. Pusimos un poco de música, y nos recostamos en el pasto a mirar el cielo y las aves volar.
- Siempre he pensado en las aves.
- ¿Si? ¿cómo?
- Cuando llueve. ¿Pueden volar? ¿Dónde se esconden?
Las tardes con mi abuelo pasaron por mi cabeza velozmente. La lluvia repiqueteando sobre la madera del hall. Lo miré, y sonreí.
- ¿Qué? ¿Te ríes de mi? - dijo.
- No, solo que... en las tardes lluviosas me sentaba junto a mi abuelo y pensábamos exactamente eso.
- Siempre hablas de él.
- Si, era muy importante para mi.
- ¿Jamás existió alguien más?
- ¿De qué forma lo dices?
- Nunca... ¿nunca te enamoraste?
Me miró con sus pequeños ojos celestes y perdió la mirada en el cielo, del mismo color, pensativo.

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