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Friday, 9 September 2011

1. Stop the world.

Dicen que lo bueno se hace esperar. Y también que cuanto mas larga la espera, mejor la llegada. A veces, el verdadero amor parece inalcanzable. Pero el amor es ciego, y seguramente se encuentre bajo mis narices. 


Soy de esa clase de personas que no se deja fiar. Me cuesta entregar mi confianza a alguien, y creo, que hasta el día de hoy hay cosas sobre mi que nadie sabe. Quizás porque no les interesen, o quizás porque no muestro interés alguno en contarlas. Desde muy pequeña mi diario íntimo es mi única compañía. Mas que nunca, cuando mi vida cambió.
El día que mis padres decidieron mudarse a Londres, mi mundo se derrumbó. Siempre me vieron como una persona reservada pero segura de si misma, única. El trabajo de mi madre la obligó a trasladarse, y sin derecho a réplica tuve que ir con ella. Recuerdo armar mis valijas con las lágrimas saladas recorriendo mi rostro, sin encontrarle un sentido a todo lo que había sucedido. ¿Por qué tan de pronto?. No tenía amigos ni familia de quienes despedirme. Pero aún así, algo me aferraba a aquella pequeña casa. A mi país. Mamá siempre dijo que soy una persona muy dramática, y que hasta la mínima lluvia es una tormenta para mi. Quizás sea cierto, pero no podía comprender por qué me sucedía esto. Me costaba relacionarme con las personas aquí, ¿qué sería de mi en Inglaterra? la tierra de la perfección, donde todos hablaban un idioma que apenas conocía.
Al llegar a Londres, mis ojos continuaban hinchados ya que no había conseguido dormir y había llorado una gran parte del viaje. Un pequeño taxi nos llevó a una casa blanca, sin mucha gracia. Un jardín al frente, con unos pocos arbustos. A ambos lados de la cerca que la rodeaba, dos casas no muy diferentes, pero notoriamente cuidadas.
Entré a mi nuevo hogar. Olía a humedad. Algunos muebles permanecían allí. Tomé mis bolsos y me dirijí al segundo piso, en el que había un pequeño altillo. Supuse que allí dormiría, ya que no había otro lugar. Subí las escaleras, y me sorprendí gratamente al notar que no era tan horrible como parecía. Mi pequeño y solitario mundo podría resumirse en tal lugar. Una ventana circular me dejaba ver la calle, y el nublado cielo de Londres. Acomodé mis cosas sobre una antigua pero bonita cama de madera. Abrí mi bolso, tomé mi celular y sus auriculares. Mi libro favorito, y me dirigí escaleras abajo, a conocer el jardín trasero. Comenzaba a lloviznar, pero noté un frondoso árbol en un rincón del jardín que podría cubrirme de las pequeñas gotas de lluvia. Y me senté allí, a ver pasar mi vida, concentrada en mi libro y escuchando mi música favorita, como si fuese la banda sonora de una triste película en la que la chica se queda huérfana, en otro país viviendo con su amargada abuela. Lo acepto, soy un poco dramática. Si bien estaba muy sumergida en la lectura, noté una sombra detrás de mi. Volteé y me encontré con unos ojos brillantes y una sonrisa deslumbrante. Me quité los auriculares, me puse de pie y me dirigí al extraño, intentando presentarme, sin mucho éxito en mi pronunciación. El joven rió. Resultó una risa amable, aunque sabía que mi fallido intento le causó gracia, su risa campaneó y dejó ver unos pequeños pocitos a los costados de su boca. Luego se presentó.

2 comments:

yanan said...

Hola! Soy @waalkinthesuun y bueno, me gusto tu blog y este primer capitulo me hito y ya quiero seguir leyendo!!!! En serio me gusto mucho!!!!! Y am, suerte :)

luan said...

ta bueno!!!^_^!!espero que la sigas

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